22 de octubre de 1913 - 25 de mayo de 1954
Un seudónimo que hizo pasar a la historia a Endre Ernö Friedmann como uno de los fotoperiodistas más famosos del mundo. Sus ganas de triunfar y su ardiente deseo de que la sociedad despertara del letargo que, según él, provocaba el fascismo, estimularon al fotógrafo húngaro a embarcarse, armado solamente con su cámara, en todas las guerras que estallaron durante su vida y a tomar algunas de las fotografías más icónicas del periodismo gráfico de todos los tiempos. Tanto él como su novia, la también fotógrafa Gerda Taro, firmaron sus instantáneas bajo el mismo seudónimo, por lo que a día de hoy complica bastante a los expertos discernir cuáles fueron tomadas por él y cuáles por ella.
Sus padres, de origen judío, gozaban de una buena posición económica y, como era costumbre en la Hungría de aquella época, el joven Endre ingresó muy pronto en círculos artísticos y políticos, donde fue conocido con el seudónimo de "Bandi".
Al final, el joven Endre huyó de una Hungría en la que se disputaban la supremacía grupos de nacionalistas radicales y elementos fascistas locales fuertemente influenciados por Alemania. Después del acceso al poder de un gobierno fascista, Endre se marchó primero a Alemania y después se instaló en París, donde empezó a trabajar como reportero gráfico para el semanario de ideología comunista Regards. De aquella época son sus famosas imágenes de León Trotsky, por entonces en el exilio, tomadas con su pequeña cámara Leica cuando el dirigente comunista se mezcló con un grupo de obreros que habían acudido a escuchar uno de sus discursos en Copenhague.

Endre Friedmann junto a su pareja Gerda Taro, juntos inventarían el personaje de Robert Capa.
Con el estallido de la Guerra Civil Española en julio de 1936, la pareja de fotógrafos viajó hasta España para cubrir la contienda. Implicados ideológicamente con el bando republicano, Endre y Gerda fotografiaron los combates desde la óptica de este bando y estuvieron presentes en los principales frentes de combate durante todo el conflicto.El 5 de septiembre de 1936, mientras cubrían el frente cordobés, Endre (o tal vez Gerda) tomó la inmortal fotografía Muerte de un miliciano. Aunque diversos expertos cuestionan la autenticidad de la imagen, otros, como un historiador de la localidad valenciana de Alcoi, han llegado a poner nombre a ese miliciano anarquista: Federico Borrell García. Al final, en 1937, los caminos de Endre y Gerda se separaron. Ella se quedó en España tras firmar un contrato con el periódico francés Ce Soir. La fotógrafa moriría ese mismo año atropellada por un tanque por accidente durante la retirada del ejército republicano de Brunete.

Muerte de un miliciano (1936)